Dios obra en medio del silencio

Introducción
¿Cuántas veces hemos estado acostadas en nuestra cama pensando que el Señor no nos escucha?
¿Cuántas veces nos hemos sentido solas, pensando que Dios está callado, que no responde, que quizás se ha olvidado de nosotras? Oramos, esperamos… y sentimos como si nuestras palabras chocaran contra un techo de bronce, como si nuestras oraciones no lograran atravesarlo.
Así se sintió David.
En el Salmo 13, él clama diciendo:
“¿Hasta cuándo, Señor?”
Es el clamor de un corazón cansado de esperar.
Tal vez esa también ha sido tu oración.
Yo misma la he hecho muchas veces en mi vida. Muchas veces he mirado al cielo y le he preguntado al Señor: “¿Hasta cuándo?”
Pero hoy quiero decirte algo que he aprendido caminando con Él:
En medio del silencio, Dios sigue obrando.


1. Su obra en medio del silencio


Sé que no es fácil creerlo cuando el cielo parece callado. Pero la realidad es que Dios nunca deja de obrar, incluso cuando nosotros no podemos verlo.
A veces atravesamos temporadas que parecen ser una oración interminable sin respuesta. Sin embargo, en ese mismo proceso Dios está preparando algo mayor, algo que después revelará Su poder y Su gloria.
Esto nos recuerda lo que José dijo a sus hermanos en Génesis 50:20:
“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien.”
Si pensamos en la historia de José, vemos un camino lleno de dolor: fue vendido por sus hermanos, esclavizado, acusado injustamente y encarcelado. Durante años pudo haber parecido que Dios estaba en silencio.
Pero Dios no estaba ausente.
Dios estaba obrando.
Nosotros hoy leemos esa historia completa en la Biblia y vemos el resultado final, pero quienes vivían ese momento no podían ver el propósito que se estaba formando detrás de escena.
Lo que parecía un silencio prolongado se convirtió en un propósito divino.
No hay nada en nuestra vida que sea simple coincidencia. Dios usa incluso los momentos más oscuros para manifestar Su poder.
Por eso esa verdad que muchos cantan es profundamente real:
aunque no lo puedas ver, Él sigue obrando.
Jesús mismo dijo a Marta en Evangelio de Juan 11:40:
“¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”
Nuestra parte muchas veces es creer antes de ver.
El profeta también escribió en Libro de Isaías 45:15:
“En verdad, tú eres un Dios que se oculta, Dios y Salvador de Israel.”
Esto no significa que Dios esté distante, sino que muchas veces Él está obrando detrás del telón, preparando lo que todavía no podemos comprender.
Y puedo decirlo con convicción: en mi propia vida he visto al Señor obrar así. Muchas veces solo después de atravesar la temporada puedo mirar atrás y ver con claridad todo lo que Él estaba haciendo mientras yo pensaba que guardaba silencio.


2. “Alumbra mis ojos”


En el salmo, David también hace una petición profunda:
“Alumbra mis ojos.”
Es una oración poderosa.
David reconoce que lo que más necesita no es solo una respuesta inmediata, sino la luz de Dios para poder seguir caminando sin perecer en medio de la prueba.
Y muchas veces eso es exactamente lo que necesitamos nosotros.
Que Dios alumbre nuestros ojos.
Que nos dé revelación.
Que nos permita ver con claridad espiritual aun cuando las circunstancias siguen siendo difíciles.
Porque en realidad Dios no está completamente en silencio. Muchas veces lo que sucede es que no ha respondido todavía lo que estamos esperando.
Pero sí nos ha dejado Su Palabra.
La Biblia dice en Salmos 119:105:
“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.”
Observa algo hermoso en este versículo: la lámpara alumbra los pies, no todo el camino completo.
A veces todo parece oscuro alrededor, pero Dios se asegura de que nuestros próximos pasos estén iluminados.
Tal vez hoy sientes que todo es difícil.
Tal vez lloras por lo que estás viviendo.
Yo he estado allí muchas veces, pensando que Dios guardaba silencio conmigo.
Pero cuando levantas tu rostro por un momento y secas tus lágrimas, puedes darte cuenta de algo: Él sigue allí.
Sigue alumbrando tus ojos.
Sigue guiando tus pasos.
Y si tropiezas, también está allí para levantarte.
En las noches más oscuras de mi vida, he visto esa luz del Señor. Y aunque muchas veces la respuesta que esperaba aún no había llegado, aprendí algo:
Dios sigue obrando.


3. Confío en tu misericordia


El salmo termina con un cambio profundo en el corazón de David.
Después de expresar su angustia, él declara:
“Mas yo en tu misericordia he confiado;
mi corazón se alegrará en tu salvación.
Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien.”
Esto es poderoso.
David no dice que las circunstancias ya cambiaron.
Lo que cambia es su confianza en Dios.
Él descansa en la misericordia del Señor.
Y declara algo sorprendente:
“me ha hecho bien.”
Lo dice incluso antes de ver la solución completa.
Porque cuando comprendemos quién es Dios, entendemos que Su obra ya está en movimiento. Él es bueno, y Su fidelidad no depende de lo que vemos en el momento.
La Escritura también nos recuerda que Dios ha preparado buenas obras para que caminemos en ellas. Su plan no ha sido cancelado por las dificultades.
Dios sigue obrando a tu favor.


Conclusión


Tal vez hoy sientes que el cielo está en silencio.
Tal vez tu oración sigue siendo la misma de David:
“¿Hasta cuándo, Señor?”
Pero incluso en el silencio, Dios sigue obrando.
Está preparando cosas que todavía no puedes ver.
Está guiando tus pasos aunque el camino parezca oscuro.
Y Su misericordia sigue sosteniendo tu vida.
El silencio de Dios nunca significa que Él se ha olvidado de ti.
Muchas veces significa que Él está trabajando en algo más profundo de lo que imaginamos.


Oración


Señor,
Hoy venimos delante de Ti con un corazón sincero.
Tú conoces las veces que hemos sentido que el cielo guarda silencio.
Tú conoces nuestras lágrimas, nuestras preguntas y nuestras oraciones repetidas.
Pero hoy queremos decidir confiar en Ti.
Alumbra nuestros ojos para que podamos ver Tu obra aun en medio de la espera.
Fortalece nuestra fe cuando las respuestas tardan en llegar.
Ayúdanos a recordar que Tú nunca dejas de obrar, aunque no lo veamos.
Gracias porque Tu misericordia nos sostiene, porque Tu amor no cambia y porque Tu plan sigue en marcha.
Hoy descansamos en Ti.
En el nombre de Jesús,
Amén.

Por

Luissana Jeanty

Deja un comentario