Día 1 · Una semana sostenidas por su gracia
¿Cuántas veces nos hemos visto batallando con tantas cosas a la vez? Creemos que debemos ser fuertes, seguir luchando y no rendirnos nunca. Pero esa fuerza que intentamos sacar de nosotras mismas termina agotándonos más.
Lectura: 2 Corintios 12:8-9 (RVR1960)
«Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.»
Esta semana vamos a ver cómo solo la gracia del Señor nos sostiene.
Esa gracia no es algo nuevo en nuestra vida. Por su gracia fuimos salvas: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios» (Efesios 2:8). Por su gracia fuimos redimidas: en Cristo «tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia» (Efesios 1:7).
Pablo le rogó tres veces al Señor que le quitara aquello que lo hacía sufrir. Y el Señor le respondió: «Bástate mi gracia». No le dio más fuerzas propias; le dio su gracia. Y esa gracia era suficiente.
La misma gracia que te salvó es la que hoy te sostiene y te ayuda en medio de la prueba. No tienes que cargar sola con todo.
Para pensar hoy
¿En qué área estás intentando sostenerte con tus propias fuerzas? Piensa en esto: su gracia es suficiente para ti, también hoy.
Oración
Señor, gracias porque tu gracia me salvó y hoy me sostiene. Me canso de intentar ser fuerte sola. Hoy descanso en ti. En el nombre de Jesús, amén.
Mañana hablaremos de cómo, en nuestra debilidad, su poder se perfecciona.
Luissana Jeanty · Vitamina Espiritual